viernes, 21 de diciembre de 2012

Dañamos casi en la proporción en la que creamos, casi creando sentirse un poco destruyendo.
Hubo tiempo para no haber tomado de la mano a personas, al igual que hubo tiempo para no mancharse las manos. Siempre tan verde, tan llena de promesa.
Cobalto, que te vas.
Verde, que no quieres estar. 
Debimos dañar menos papel para hablar, la primera vez, la primera vez no hubo manera para romper nada, ya teniendo todo para romper, la cabeza no hace más que recordar.

Ya ves, teníamos toda la vida para llenar baúles.
También encontramos que no pertenecemos acá. 

jueves, 6 de diciembre de 2012

Tiene sabor a Limón.

Jamás pensaron que me gustará tanto, menos creerían que le escribiría pero, con sabor a espera a disfrutarse un poco la existencia, he decidido acudir a la admiración mental.
Y bueno, he decidido ridículamente a aprenderme su nombre, y a nunca atravesarme.

lunes, 3 de diciembre de 2012

*

Yo evitaría conversaciones diciendo que me gusta Warhol.
Tengo la esperanza que usted algún día me conozca.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Se llamará Frida.


A mis 14 años conocí eso que le llaman el primer amor, ese que parece tan cálido y nos deja totalmente helados, ese de subidas y un impensable y necesaria bajada.
Alardearía si hablo de mi parecido con Frida, como también sería una presumida, una total engreída, si digo que me puedo acostar a su costado, con sus cartas o con cada una de sus pinturas o más bien parecería una chiflada si puedo compararme con tal belleza. 

Pero sin importar, sólo podría ratificarlo el Diego de mis entrañas, al que nunca le gustó la revolución, al que le hacía chiste la injusticia, y asentía a mi cabeza por unos tantos besos, al que jamás había escuchado la palabra comunismo, el que ignoraba el nombre Lenin,  a ese interminable Diego que en lo que más o lo único en lo que se le parecía, es a esa linda boca que tenía para adular con palabras y vivir bajo faldas. Pero, a ese Diego al que se le guardo lo más puro de lo que yo consideraba alma, a ese Diego que me propuse dejar morir, como a la Frida que nunca volvió a existir en mi. 
A Diego con otro nombre en mi vida, se le hizo eterno, se le hizo un altar y se adoró en su momento y a esa Frida que también se quebró y se reconstruye una y otra vez, nunca se la guardo en un buen lienzo.


Citando a Castel de la razón por la cual necesito justificar todo, no tengo más que el parecido con ella, para saber que ''sólo sé pintar sobre mi'' y que mis pinturas y mis razones sólo me interesan a mi. 


Por eso, para poner el nombre al objeto más simbólico que hace mucho tiempo no tenía, quiero guardarte tal y como eres, porque jamás superaré tu arte , pero no sabes el amor que le tengo a mirar el mundo desde mis contrastes, pensé en llamarla Mona o incluso Lisa pero esos personajes amarillos, no me estremecen tanto ni te abrigan tanto como lo haría Frida, no eres un mal recuerdo sólo que "Espero que la marcha sea feliz y espero no volver". 

Para Diego un fin.
Para Frida, mi más profunda admiración, mi deuda para entregarle algo mejor, y un gracias por recordar y encerrar esa bella y amarga etapa de mi vida. 

En definitiva se llamará Frida

Lima.

Lima
Casi pretendiendo ser otro, o verse por medio de un alguien, intentado una vida y lamentado poco.
Había una cierta y pequeña fascinación por la vejez, todo aquella ''gerontofobia'' de años anteriores no se convertía más que en una de mis pequeñas ilusiones.
Si me tomará mi tiempo, si se enamorará por fin del espacio, si recreará esa dimensión desconocida con buenos textos y uno que otro color, podría ser algo más que feliz, pues felices ''somos todos''.

Nicanor hablando de la memoria, y yo quizás que extraño, hablando de no perdonar y sumergirme de nuevo en el mar.

*

Azul cobalto – electricidad y pureza. Amor.  para  Frida Kahlo