viernes, 30 de noviembre de 2012

Humanidad.

(Respeta el momento para escribir)


Ahora no puedo dejar de lagrimear y pensar si tendré que lidiar con esto siempre, si uno no borra rápido a las personas, o si algo mejor le sucede. (¡Idioteces!)


Pero si pienso en algo mejor, sería un intento inútil, porque pensar en que se puede amar más a alguien, no logra por completo llenar mi cabeza. Me gustaría pensar que dios es un hombre o en su virtud una mujer, que me ve todo los días sonreír en la mañana, reír en la tarde y llorar en las noches, que conoce el pez en el que me convierto de tantas lagrimas y me dejará volver a recostarme sobre tus piernas o escuchar tus clases de física. 
Pienso que si alguien me puede tener escribiendo toda la vida, eres tu. Alguien por quien escribiría frases cortas o lo suficientemente largas, para tenerlo cerca, para darme pedacitos de humanidad que pierdo, alguien que vuelva a apretar mis manos tan fuerte para sentirme un poco a salvo, alguien que necesite tanto de mi, como yo de él, alguien a quien de repente le de por ver naturaleza donde no la hay, alguien tan ciego como tu, que me vea como nadie más me ve. 
Los días después de ti, no han estado mejores, la abuela ha muerto pero, eso ya lo debes saber, quizás me vean desde algún lado, quizás no. Las promesas que hice, se las ha tragado un monstruo que se acuesta conmigo en las noches y lo veo tan cómodo, que me baja de la cama y me deja llorando como una niña asustada. 
Siento que lo bueno ha cambiado y ha mejorado, pero, lo malo, lo malo se ha quedado conmigo y empeora, es tanto lo bueno y lo mucho que me he enamorado de la vida, que esa costra gigante de lo malo, hace que te este hablando desde acá. Pero, si quisiera engañar a alguien podría entablar una conversación con cualquiera, pero a ti no, a ti no te puedo mentir, si no pude mentirte en carne, imagina como no puedo mentirte en alma, porque estas más cerca, en mi mente, o en lo que invente, me gusta creer que te tengo acá, escribiendo mis palabras sobre ti. 
Resulta tonto que me encuentre llorando, si creo tenerte más cerca, pues aún así no logro contenerme, si me pongo a hablar de familia diría ¡ Están bien! porque simplemente no lo sé. Si me preguntas por mi mamá, te diría que llora más de lo que yo pueda llorar, si te hablo de mi papá vendría siendo una analogía contigo, y si te hablo de mi, siempre te hablo de mi, sólo que esta vez quiero dejarte uno de los muchos ''para siempre''.

Las personas pensarán que soy la persona más egoísta, que te fuiste en el momento indicado, en la fecha correcta y en la hora precisa, más yo creo que todo fue injusto, no contigo, conmigo. No era justo que me quitaran lo que más amaba, no era justo que no alcanzará llegar, no era justo que no te pueda volver a encontrar, no es justo que pasen los años y me sienta incompleta, no es justo que ni yo te deje descansar. No es nada justo que me encuentre despierta y no logre descansar. 
Otra parte de mi piensa, si alguien leyera esto pensará que soy lo más frágil del mundo, quizás lo sea, pero siempre me mantengo en pie, no es algo que me haga fuerte, más siempre me mantiene enamorada de resistir.

Todos reirán cuando escuchen, que a la edad a la que quiero llegar es a los 90 y que quiero tener el cabello tan blanco como lo tenías tu, que hoy guarde la esperanza del volverte a ver, en el momento en el que me encuentre frente a un espejo, con arrugas, y una gran ventana a la experiencia. Quizás si, quizás no, tenga el privilegio de llegar acompañada como tu, pero sabes lo que más quiero, es ver en mi rostro tu mirada, un poco intranquila y por momentos tan serena, quiero hablar como tu y siempre mejor, quiero volver a verte y verte en mi. 

Te voy a extrañar lo que me reste de vida. Te voy a guardar conmigo lo que duré mi eternidad.
Te extraño viejo, abuelo, Arcesio, quiero verte en otra vida. (quiero que existan las otras vidas)


¿Y si el precio de ser artista es ser unx enfermx mental?

jueves, 29 de noviembre de 2012

Hechizos de amor


Supuse que para empezar debía decir, vivo en Bogotá.
Para mi no era habitual encontrarme con gente leyendo, menos en un bus, pero últimamente le encuentro cambio a esta ciudad, quizás no sentido pero, cambio, como no quisiera negar ni ser mal interpretada, igual amo, amo esta ciudad. (comentario que puede que sobre)

Pero ¡vaaagh!, que leer en un bus es como besar mientras se come, para mi no tenía nada de sentido, bueno, en ese bus y menos a esa hora.
Igual algo tan inevitable en mi es que me entrometiera en esas páginas y pudiera darme cuenta que era de la misma editorial, con la que nos sentaban a mis amigas y a mi, a poner nuestras cabecitas a leer, tanto lo recuerdo, que cambiabas de color según el nivel de lectura.

Con el solo hecho de pensar en la editorial, con sus buenos recuerdos, ya era más fuerte la atracción, para que ignorará la molestia de los últimos días de clase, con la GRAN molestia de ir en un bus y con tantas personas.

Pero el libro, lo que bien recuerdo es que se llamaba hechizos de amor y por no escribir esto más pronto, olvide una historia que realmente me encantó, en mi vaga memoria, de como un niño se hizo inolvidable en la vida de una niña, pequeñas historias de amor de chicos pequeños, como yo decía, y lo que más me parecía extraño de toda la escena, era quien lo leía, parecía ser una trabajadora promedio de no más de 60 años, supongo, a mi parecer, que me dio mal de publicista y encerraba a todos en cajas, que las llamaban target.
Al igual, ella con su detalle, con la delicadeza que le encontré leía cada página, con lentitud y al parecer fascinada porque entre la incomodidad del lugar, supuse que tenía que atraparla lo suficiente para no querer cerrar sus manos y cerrar lo ojos.

Entre nada, y yo que me dejo asombrar con tanta ''bobada'' pensaba, ¿ Cuánto tiempo los seres humanos creen el amor? pues el libro era lo más esperanzador y tierno que hace mucho no leía, luego me dije, simplemente lee, pero, luego volvía a enredarme y pensaba, todos seguimos pasando páginas de la historia que nos gusta o si no simplemente cerramos el libro, lo que me parecía un crimen a la experiencia, pero, yo no era quien para hablar de ello.
Bueno no me enredo mas , o bien,  nos quedamos en esas páginas enamoradas releyendo la historia pero nos quedamos por como sea el interés, y con ello llegaba a impresionarme el montón de personas que querían volver a ser niños, volver a lugares seguros pero la unión entre infancia y amor, para mi no era nada seguro, creo que jamás quisiera volver a ello, y prometiéndome no ser diario, lo que más veía en esa señora es que sin duda, lo mucho que quería evitar llegar a parecerme tan siquiera en los pies, era indudable lo enredada que estaba ese día, y lo que logra enredarme hoy escribirlo, ¿por qué el amor nos hace tan endebles y parecidos a todos? ¿Por qué el amor lograba encerrarnos?,

Entre mucho, detallando todo sólo lograba mirarme a mi, y pensaba, que lo único que quería dejar de ser, era la niña que llego con todos sus dibujos a la clase de teoría estética.

Armar una bolsa, recoger todo, botarlo, y quitarle la analogía a dios del amor. Pero, a quien quería mentirle para mi infortunio no dejare de ser la entrometida que miraba libros a su al rededor y entrega sus dibujos en teoría estética.
Y bueno, mejor paro de escribir porque ayer me entrometí en un libro de ''planner'' y para ser sincera, la publicidad me confunde más que el amor.



Jamás olvidaré al profesor de Teoría Estética.

-DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA adolescencia.(Del lat. adolescentĭa).1. f. Edad que sucede a la niñez y que transcurre desde la pubertad hasta el completo desarrollo del organismo.



Que parezca mio. 

martes, 27 de noviembre de 2012