sábado, 9 de marzo de 2013
Los días no deberían tener cualidad.
Tenía la sinceridad algo tan desagradable como la misma mentira.
Yo no era más que ese cambio mañanero de cabello oscuro, que resume el día en frases o empieza un día como estos con la tragedia mal llamada.
Cada día pretendiendo cambio, cada día que se niega a ser miedo y en cada día un nombre escrito en las manos. No pude y no quise ser más que este intento, más sobre este intento he encontrado lo bien que se ven la punta de los dedos de los pies llenas de agua y las arrugas de mis dedos de las manos. Mas con esto jamás he podido borrar ningún nombre que he escrito. He conservado conmigo tradicionales 4 de Septiembre.
Ya no soy agua y jabón, que cree librarse de todo en las mañanas. Ya sólo soy una memoria que ama el cambio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario