sábado, 8 de junio de 2013

Gabito.

Gabriela llegó como llegan las mejores cosas a la vida, antes de ''tragedias'' irremediables o simple momentos que creemos insoportables en nuestras vidas.

No recuerdo mucho, es un medio querer sin sentido, es un pedazo de alguien que siempre amé, un pedazo de los hermanos que nunca tuve y una felicidad innata que siempre propaga, de cabello castaño, ojos grandes y dientes tan de leche, que provocan sentarse horas eternas a compartirles galletas. Pero, ella no sabe de horas eternas quieta, ella sabe de darle forma al espacio, de darle colores de dulcería , de poner su corazón a latir de forma extraordinaria, su corazón un espacio intangible, limpio y un tanto blanco, que parece un tanto sagrado.

Mi pequeñita de inteligencia vivaz y perspicacia instantánea, tan lejos y tan cerca querer cuidarte. Fragmento de vida, pareciera que Buda la hubiese llamado felicidad.

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