Al veces olvido cuanto me gusta leer, cuanto me sumergen las vidas ajenas de mujeres grandes que han sido lo que siempre he querido ser, de taciturnos, de personajes melancólicos que hablan del humo del cigarrillo como si fuesen almas que bordean su interior anhelando amor, me encantan los personajes deprimidos y tan fuertes, esos que en medio de su tristeza vuelven al ser humano en un héroe de tragedia (aunque me hallan ''prohibido'' usar la palabra tragedia ), también me encantan esos incoherentes como yo que no quieren dividir sexos o sexualidades, mi lenguaje en eso es un tanto mediocre, mas me encantan las feministas porque creo fielmente haberme criado con ellas, de senos maternos y amantes del girasol de sus aureolas.
Me gusto así, amante de lo bohemio porque no me conozco mas, pero, no falta recordar y caminar y saber que también hago parte de los personajes obesos que se lamentan de serlo, que construyen fuertes en enfermedades y no soportan la moda pero, a lo que le llaman gusto no es más que eso, también un ser que cree haber sido criada por malas personas que le dijeron malo a mucho que no tiene insignificancia, que ser un poco del común también lo tiene todo de atractivo que ser distinto es una metáfora y que ahora hay miles como yo que saltan en cúspides y otros días viven en lagunas negras.
Pero acá hay alguien en mi que guarda tanto como puede, que se endulza con una sonrisa y se amarga con un sólo gesto, que no quiere describirse más porque se gasta lo de un buen texto y que no se define, para no aburrirlo(s) y siendo más que me tiene los ojos la almohada más que las manos, no me despido me espero con ansias y más leve, menos dramática y con una certeza, no puedo ser triste, desagrada.
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