Así llega el blanco, cuando las cosas dejan de nombrarse.
Recordar que también se olvidan rostros, recordar que poco a poco negamos lo absoluto, pues así paso a paso entendemos que perder a alguien, es un tanto conforme y milagroso.
Algo de impotencia y de realidad es de lo que nos empezamos a llenar.
Día 5: no empaca nada.
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